đź“– CAPĂŤTULO  4



El día después.


La vida,
como la conocĂ­a hasta entonces.

HabĂ­a terminado.

Afuera,
estaba el eco de una casa vacĂ­a.


De la cuchara,
que ahora revolvía una sola taza de té.


La puerta cerrada
que no se abrirĂ­a,
para que alguien regrese
al final del dĂ­a.


La mitad de la cama vacĂ­a.


Los recuerdos en cada rincĂłn que miraba.
Donde ahora se respiraba soledad.


Adentro,
El miedo.

Miedo a no poder,
con dos niños y una casa
donde siempre fueron cuatro.


Miedo a lo que pensará la gente,
porque ahora está separada.


Porque la pobre se quedĂł sola.


¡Pero que ironĂ­a!  ¿no?


Porque hubiera pensado que
alguien con miedo,
se quedarĂ­a.

AparentarĂ­a sonrisas
que ya no existen.


Y, sin embargo,
Ella

Cuando se encontrĂł
viviendo una vida
que no la hacĂ­a feliz.

TomĂł una decisiĂłn.


Alejarse 
fue su mayor acto de valentĂ­a.












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